El pasado junio Casa Scalabrini, un proyecto innovador en la acogida de migrantes y refugiados y su camino hacia la autonomía y la integración, celebró 5 años de acción. ¿Nos puedes contar cómo han transcurrido estos 5 años?

Todo nació con el objetivo de colmar lo que veíamos como un vacío en la acogida, el post-SPRAR, hoy SIPROIMI. Con los años, el proyecto se ha convertido en mucho más: nuestro trabajo se ha abierto al territorio, asociaciones, parroquias, vecindario y la casa ha abierto sus puertas, atendiendo, de la mejor manera posible, a las necesidades de los que hemos encontrado en nuestro camino, italianos y extranjeros.

 

La pandemia actual representa también un reto para el sistema de acogida. ¿Cómo fue enfrentar el periodo del lockdown en Casa Scalabrini 634?

El corazón de Casa Scalabrini 634 ha seguido latiendo a pesar de la complejidad del periodo. Hemos adaptado nuestros espacios a la emergencia y hemos intentado garantizar, para los habitantes de la casa, no solo mayores espacios sino también servicios socio legales de apoyo para poder vencer las dificultades del momento de la mejor manera posible. Hemos intensificado el trabajo de la ventanilla que ofrece apoyo legal y guia a los servicio y las oportunidades del territorio, hemos adaptado nuestros cursos a las plataformas online y, gracias a la Campaña #UnasolaCasa, hemos distribuido cajas de alimentos a las familias y a las personas del barrio que viven en situaciones de necesidad.

 

¿Cuales son los futuros retos en la acogida y, especialmente, los que Casa Scalabrini 634 tendrá que enfrentar para seguir en su propia misión de acoger, proteger, promover e integrar?

El reto más complejo que veo hoy es lograr un buen éxito en cada camino de autonomía y su duración en el tiempo. Algunos chicos conocidos en los años se han visto hoy en día enfrentando las dificultades de un mundo laboral que no consigue garantizar la estabilidad necesaria, comprometiendo los objetivos logrados hasta ese momento. Nuestro esfuerzo no para y busca nuevas respuestas en un mundo cuyas exigencias cambian rápidamente.

Rita Urbano, coordinadora, Casa Scalabrini 634