SIMI: veinticinco años de investigación y formación sobre la teología y la pastoral de la movilidad humana
Con motive del 25.° aniversario del fundación del instituto, compartimos las reflexiones del P. Graziano Battistella, uno de los directores del SIMI.
La idea del Scalabrini International Migration Institute (SIMI) maduró a finales de la década de los noventa del siglo pasado. La Congregación había desarrollado, desde hacía algunas décadas, una red de centros de estudio que, en diversos contextos geográficos, ofrecían una visión más profunda del fenómeno de las migraciones a través de investigaciones, conferencias y debates. Los centros contaban con una sección de documentación que servía de punto de referencia para los investigadores y publicaban revistas que difundían los artículos de estudiosos dedicados a este tema. Sin embargo, faltaba una oferta formativa, es decir, la transmisión del conocimiento sobre las migraciones a través del estudio académico, teniendo como horizonte de referencia la tradición scalabriniana.
La beatificación de Scalabrini en 1997 fue ocasión para una convergencia en torno a esta iniciativa por parte de los tres Institutos de la familia scalabriniana, del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Migrantes y de los Itinerantes y de la Fundación Migrantes. La idea, sin embargo, no se concretaba y fue retomada, a propuesta del difunto superior general, P. Luigi Favero, en el XI Capítulo General, que decretó su institución.
Para poder garantizar la cobertura académica era necesaria la vinculación con un instituto universitario. Se llegó a un acuerdo con la Pontificia Universidad Urbaniana (PUU), basándose también en una carta de la Sagrada Congregación para la Educación Católica que, en 1986, invitaba a los ordinarios y rectores de los seminarios a garantizar «una preparación especializada de tipo académico… sobre todo a los sacerdotes encargados de la promoción y coordinación de la pastoral de la movilidad a nivel nacional o regional».
El objetivo del SIMI era proporcionar una formación académica a través del estudio de la teología pastoral de las migraciones y el estudio de las migraciones desde la perspectiva de las ciencias humanas. Para alcanzar este objetivo, se estableció una afiliación tanto con la Facultad de Teología como con la Facultad de Filosofía de la PUU y, en septiembre de 2000, el SIMI pudo iniciar sus programas de enseñanza.
En 2004, el SIMI se convierte en instituto incorporado a la Pontificia Universidad Urbaniana y otorga los títulos de licenciatura y doctorado en teología pastoral de la movilidad humana. Se inicia la publicación de una revista anual, Quaderni SIMI, que recoge las contribuciones de un coloquio anual sobre diversos temas relacionados con las migraciones. Por el contrario, cesa la afiliación a la Facultad de Filosofía de la misma universidad, que implicaba el estudio de la filosofía, poco congruente con el estudio de las migraciones desde el punto de vista de las ciencias sociales.
Sin embargo, este estudio se retomó mediante la creación en 2005 de un máster de primer nivel sobre «Migraciones: Políticas y recursos para la cohesión social», puesto en marcha mediante un acuerdo con la Universidad Libre María de la Asunción (LUMSA). El máster dejó de funcionar en 2009 por razones ajenas a la institución.
En el periodo comprendido entre 2002 y 2009, asistieron al programa de teología pastoral una media de 15 estudiantes cada año, repartidos a lo largo de los dos años. Se trataba sobre todo de sacerdotes y religiosos procedentes de África y Asia, que residían en la sede de Via Calandrelli 11 y contaban con el apoyo de becas concedidas por la Fundación Scalabrini, creada con este fin en el año 2000. Todos los estudiantes obtuvieron la licenciatura en teología pastoral, y algunos completaron también el doctorado. También pudieron beneficiarse del programa académico del SIMI los estudiantes scalabrinianos del bienio de licenciatura del seminario teológico de Roma y algunos misioneros scalabrinianos. Al mismo tiempo, entre 2005 y 2009, 15 estudiantes laicos asistieron cada año al máster anual de primer nivel.
En el periodo comprendido entre 2002 y 2009, el SIMI ofreció una formación cualificada sobre migraciones y teología pastoral migratoria, formando a laicos que posteriormente se incorporaron a estructuras administrativas y programas de la sociedad civil, y a agentes pastorales que pudieron aplicar los conocimientos adquiridos en el ámbito de su misión. La confianza depositada por la Iglesia en el instituto da testimonio de la valía de la iniciativa. Sin embargo, tampoco deben pasarse por alto los aspectos problemáticos, en particular el escaso interés por este estudio de las migraciones en el ámbito de la Iglesia, el limitado empleo de los agentes pastorales en el ámbito migratorio una vez regresados a su país, y la dificultad de sostener el programa de teología pastoral mediante becas.
Incluso dentro del mundo scalabriniano, no todos han compartido la idea de que la preparación de los misioneros debiera pasar necesariamente por una formación académica específica. Sin embargo, quienes han asistido al SIMI conservan un recuerdo positivo de lo que han aprendido y de cómo les ha ayudado en su ministerio.