El pasado viernes concluyó el curso de formación “Líneas pastorales migratorias”, un programa del 5 al 9 de Julio en Roma, promovido por la Fundación Migrantes para Directores Migrantes miembros regionales y diocesanos recientemente nombrados y sus colaboradores; capellanes étnicos que ejercen el ministerio de las diocésis italianas y misioneros recién nombrados para italianos en el extranjero; religiosos, religiosas,  laicos comprometidos con el voluntariado y interesados en la migración.

En el curso han participado más de 50 personas de 30 diocésis italianas diferentes y de comunidades italianas en el extranjero, cordinados por el director general de la Fundación Migrantes, don Giovanni De Robertis. El curso contó con juristas, directores regionales y diocesanos Migrantes como ponentes, sacerdotes italianos comprometidos en el acompañamiento pastoral con italianos en el extranjero y personas comprometidas en diversos sectores de la movilidad humana: desde romaníes y sinti, pasando por el entretenimiento itinerante y los refugiados.

Entre los formadores también el P. Aldo Skoda con una ponencia sobre «Pastoral y Migración en la situación actual líquida y fragmentada: un desafío para un nosotros más grande». Las migraciones, fenómeno tanto antiguo como dinámico y en continua evolución, son señal de cambios importantes que periódicamente exigen un nuevo análisis para comprender las implicaciones  que se derivan de ella para la sociedad, la iglesia y para los propios migrantes. Son cinco las líneas de intervención sobre las cuales P. Skoda ha basado su propio análisis.

En primer lugar, la gobernanza del fenómeno migratorio; una gobernanza que tenga en cuenta la dignidad de las personas y el bien común. Un segundo elemento relevante se refiere a la extrema necesidad de cambiar la comunicación y narrativa del fenómeno migratorio la hacen los medios de comunicación y la red, yendo más allá de la «mitología migratoria» que ha cambiado la percepción del fenómeno alimentando estereotipos, prejuicios, estigmas y discriminaciones.

Es necesario “superar la tendencia a presentar el fenómeno de la movilidad humana solo a través de las estadísticas y los números. Aunque necesarias para fotografiar el fenómeno, a menudo ofrecen una imagen estática y no dinámica, dejando fuera la cuestión de la percepción, las relaciones, las dinámicas sociales, la evolución del concepto de identidad étnica”.

Un tercer elemento de propuesta examinado por P. Skoda es pues la importancia de la persona y de la familia, que hay que poner en el centro de la actuación: “el servicio integral se debe centrar en el bien de la persona, de la familia y de la comunidad”.

“El migrante recuerda que el hombre es por naturaleza un ser en camino y que este camino exige una armonía identitaria entre pasado, presente y futuro. Asimismo, en clave cristiana recuerdan que la existencia misma hay que considerar un camino hacia la plenitud de Dios.

Las migraciones recuerdan que la identidad misma del pueblo de Dios es fruto de un camino a veces doloroso y desafiante pero simpre abierto a la experiencia.

La comunidad cristiana y la iglesia es hoy fruto de migraciones, de cruces entre culturas

La aportación del pensamiento teológico y socio-pastoral abierto al desafío intercultural es, por tanto, fundamental.  “La pastoral intercultural debe abordar necesariamente la compleja realidad personal, social y cultural de las comunidades; proponer una acción pastoral que, a partir del acontecimiento salvífico de Cristo y gracias al giro antropológico que acogió los profundos dinamismos personales y sociales del hombre, dé sentido a los desafíos que esta población particular debe afrontar cada día».

Finalmente, en un mundo cada vez más global e interconectado, necesitamos políticas y leyes que brinden perspectivas estructurales, sostenibles y resilientes.  El Magisterio del Papa Francisco nos recuerda cómo las migraciones no son solo un fenómeno social, sino sobre todo un hecho trascendental con importantes implicaciones para las sociedades presentes y futuras.  La ecología integral se convierte así en el paradigma capaz de aglutinar fenómenos y problemas ambientales (calentamiento global, contaminación, agotamiento de recursos, deforestación, etc.) con temas que normalmente no se asocian a la agenda ecológica en sentido estricto, como la habitabilidad, la demografía, migración, economía, urbanismo y muchos otros.

Traducción de Laura Guerreiro Comes