El pasado jueves terminó el curso de formación ‘Construyendo el futuro con migrantes y refugiados’ (19-22 de septiembre de 2022) en el que participaron más de 70 religiosas.

El curso fue organizado por el Scalabrini International Migration Institute (SIMI) y la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) y promovido por la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral (M&RS), con motivo y en preparación, del Día Mundial del Migrante y del Refugiado, celebrado ayer 25 de septiembre de 2022.

Compartimos las observaciones finales del P. Aldo Skoda, Director del SIMI.

 

«Buenos días y buenas tardes a todas y a todos,

Gracias por participar en este curso.

Esta ha sido una tarea colectiva y, como siempre en estos casos, son muchos a los que debemos expresar nuestra más profunda gratitud. Agradezco a la Sección Migrantes y Refugiados que ha promovido el curso y que aquí nos acogió en sus instalaciones, y la hermana Christi. Agradezco también a la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), la hermana Carmen, para la colaboración en la organización del curso y todas y todos los ponentes que han participado.

Las migraciones son algo más que meros desplazamientos de un lugar a otro; están relacionadas con transformaciones culturales, sociales y políticas y con la continua remodelación de las fronteras sociales, religiosas y personales. De diferentes maneras, los migrantes plantean cuestiones muy básicas por el simple hecho de estar allí, ya que tienen la capacidad de transformar las identidades establecidas, de afectar a la estructura demográfica de la sociedad receptora y de incidir en la vida política. Se trata de cuestiones de gran relevancia para la agenda global, ya que afectan a los gobiernos, a la Iglesia católica, así como a otras comunidades religiosas, a las comunidades locales y a innumerables individuos. Los medios de comunicación y el debate político en todo el mundo ofrecen pruebas inmediatas casi a diario.

En estos cuatro días de formación, hemos visto cómo el fenómeno de las migraciones no es una novedad en sí mismo, sino que es un hecho histórico inherente a la lógica de la vida y de la sociedad en diversas épocas, y cómo la Iglesia siempre ha estado implicada en los desafíos humanos, antropológicos y sociales y siempre ha soportado el peso del sufrimiento, pero también de las esperanzas de hombres y mujeres de diferentes épocas y culturas. Una referencia importante sigue siendo la acción y el magisterio del Papa Francisco y la importancia del tema del desarrollo humano integral. En este sentido profundizamos el tema de la narración sobre las migraciones, porqué los números, las etiquetas, los estereotipos y los prejuicios, que suelen ser una constante en los medios de comunicación, tienen también una grave consecuencia a la larga, la de despersonalizar el fenómeno migratorio y alejarnos del dolor y la esperanza de quienes viven este fenómeno en su piel; Y, por tanto, cómo llegar a comunicación constructiva. El desarrollo humano integral pasa también a través de la salud mental poque “No hay salud sin salud mental”.

En los estos días también hemos profundizado el marco legal, con las herramientas de las que disponemos hoy en día, de la protección y promoción de los derechos de los/las migrantes y refugiados y la importancia de la incidencia en favor del respeto de sus derechos. Otras herramientas importantes, como se ha visto hoy, son las orientaciones pastorales y las buenas prácticas.

Al cruzar las fronteras, los migrantes llegan a «nuestras puertas» y hacen sentir la gravedad de su vulnerabilidad, despertando con su «grito de dolor» el compromiso ético-social y religioso-moral hacia la vida amenazada, estimulando a los creyentes a buscar un fundamento o inspiración para una respuesta socio-pastoral, a favor de los migrantes, en la Palabra de Dios. La vida religiosa tiene un papel fundamental en esto, no sólo por el servicio generoso, valiente y proactivo que ofrece, sino también por el testimonio que vive. Nuestras comunidades también pueden ser proféticas en la medida en que vivan la diversidad de forma fructífera y superen esas divisiones que a menudo crean conflicto y malestar en el mundo actual.

El reto, pues, no es simplemente qué acción pastoral para los emigrantes queremos llevar a cabo, sino sobre todo qué rostro de sociedad y de iglesia queremos construir juntos. Por eso podemos decir que una pastoral de los migrantes debe asumir necesariamente también una postura antropológica cristiana, que es entonces la base para actuar en defensa de la dignidad y los derechos inalienables de los migrantes, promoviendo la justicia y el diálogo, y denunciando la injusticia.

Desde hace más de 130 años, los Misioneros Scalabrinianos trabajamos junto a los migrantes, los refugiados, los desplazados y la gente de mar, adaptando nuestros programas y servicios a los cambiantes desafíos del fenómeno de la movilidad humana para ser cada vez más «migrantes con los migrantes». Dentro de la red scalabriniana, en particular, el SIMI se dedica desde hace veinte años a la preparación, actualización y formación permanente de las competencias relacionadas con la dimensión teológico-pastoral, de quienes están comprometidos en el frente de la movilidad humana en sus formas concretas. A través de un itinerario interdisciplinario destinado a comprender el fenómeno de la movilidad humana, el SIMI actúa como punto de confrontación y diálogo entre las disciplinas teológicas y pastorales y las ciencias humanas en general, teniendo como eje la educación a una concepción de los pueblos, las sociedades, las culturas y las religiones como ámbitos «abiertos» de participación y diálogo. En este sentido, se ponen Licenciatura en la Facultad de Teología PUU y el Diplomado en línea en Pastoral de la Movilidad Humana. Desde 2011, el Diplomado en Pastoral de la Movilidad Humana, programa de formación en línea de un año, ha proporcionado a más de 600 estudiantes y profesionales de todo el mundo una comprensión científica teológico-pastoral de la complejidad de las formas de movilidad humana y les ha permitido desarrollar planes de acción para construir comunidades capaces de acoger, proteger, promover e integrar.

Con esto queremos destacar hoy la importancia de la formación, del aprendizaje permanente, en el acompañamiento de los migrantes, refugiados, desplazados internos, víctimas de trata y gente de mar.

Gracias a todos por participar».

Al final de la jornada se presentaron las actas de la conferencia «Migrantes y peregrinos al igual que nuestros padres», (1 Cr 29,15). Teología de la movilidad humana en el siglo XXI, celebrado del 20 al 22 de septiembre de 2021 y organizado por el SIMI junto con la UISG y la USG.