Del 26 al 28 de mayo se celebró en el campus de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP) la X edición del Simposio Internacional sobre Migración y Religión.

El encuentro se centró en el balance y las perspectivas sobre la migración en el sur y el norte del mundo, mostrando la riqueza del análisis realizado en estos años y la importancia que la comunidad académica ha dado al fenómeno migratorio.

Promovido por el Scalabrini International Migration Institute (SIMI) y la Missão Paz – Centro de Estudos Migratorios (CEM), en colaboración con el Programa de Posgrado en Ciencias Religiosas de la PUC-SP, el Simposio reunió a académicos, investigadores y estudiantes.

El cardenal Fabio Baggio, cs, subsecretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que se conectó en línea, inauguró el evento con una reseña sobre las migraciones desde el punto de vista del Dicasterio.

También participó el padre Aldo Skoda, director del SIMI. En su análisis de los flujos migratorios en el mundo globalizado, el P. Skoda subrayó la importancia de abandonar la visión de emergencia del fenómeno migratorio, que con demasiada frecuencia ha conducido y sigue conduciendo a soluciones provisionales y políticas de corto alcance que ignoran las causas fundamentales del fenómeno, y de centrarse en una perspectiva integral de la movilidad humana que considere a los migrantes no solo como números, sino como individuos que, como tales, también forman parte de redes relacionales y sociales. El P. Skoda ha destacado que «la creciente velocidad del cambio del fenómeno migratorio a nivel mundial no se corresponde con una capacidad de adaptación estructural e institucional adecuada que pueda gobernar dicho fenómeno». Los retos que plantea el fenómeno de la movilidad humana, ha destacado el P. Skoda, «requieren inevitablemente un cambio de paradigma económico, social, político, medioambiental e incluso religioso, elementos de este profundo y más amplio cambio de época que estamos atravesando. Las migraciones se convierten así no solo en un problema que hay que resolver o gestionar, sino en parte de la solución y en la vía para determinar el futuro ya presente de nuestras sociedades».

La educación se convierte, por tanto, en fundamental para superar visiones reduccionistas y promover valores de inclusión y dignidad humana. No solo forma a individuos competentes, sino que contribuye a generar esperanza y cohesión social, abordando de raíz los problemas relacionados con la movilidad humana. Una educación basada en la ética y la humanización puede transformar la percepción de las migraciones, de problema a oportunidad.

«Es esencial pensar en la educación como un servicio a la dimensión integral, y en la comunidad educativa como un lugar no solo de la experiencia del «saber» y del «saber hacer», sino también del «saber ser». El enfoque ecológico integral ofrece las herramientas para comprender y abordar los retos de un fenómeno que no solo representa un problema que hay que resolver, sino también una vía para construir sociedades más justas e inclusivas.